Quiero

Quiero correr
vestido íntegramente
de crema pastelera
y gritar
que te amo.

Tenerte en la cama,
abierta ante el deseo,
y que
devorada por el goce
me grites tu clave del cajero
… éxtasis.

Entrarte por el corazón
hasta saquearte la entrepierna,
como corresponde.

Quererte en silencio,
sin que vos ni nadie se entere.
Haciendo de la distancia un arte,
como sólo el buen agorafóbico
puede.
Quiero sentir el hedor de tu asila
 mientras tengo alucineta
de pala entre tus piernas...
Y darte el beso negro,
como corresponde.
…ponerte lentes de contactos
y ponerte en cuatro
y no parar
hasta que
no se te salgan solos.

Me gustás tanto
que me
agarró miedo
que te mueras.

Mi sueño es ver a un mimo pateando un corner
y casarme con vos.

Estoy viendo Susana Gimene…
qué bien
embarazar a Luisiana Lopilato
Apodame la Chelo Delgado


Patricio Martínez - María Gabriela Rojano
Poetas contemporáneos


Diálogos con la loca, loca Policía de Tucumán



Yo no sé si el Ministerio de Seguridad tiene mala suerte o solamente les tocó un mal día para limpiar su imagen. 

Me habían invitado a asentar una denuncia contra un policía que me llamó para intimidarme por andar "investigando" la desaparición de Franco Núñez a la División de Delitos contra las Personas, que es la encargada de buscarlo. 

Franco fue arrastrado por el Canal Sur hace 50 días. Tiene una discapacidad y hay indicios de que podría haber sobrevivido: hay gente que lo vio mendigando en el sur de la provincia. La Policía no parece muy interesada en encontrarlo y por eso escribí el artículo

Eso sí, en su intento por "defender la libertad de prensa", en el Ministerio no contaban con la astucia del policía del escritorio que estaba a la par. El oficial no pudo contener sus ganas de confirmar que la División no estaba muy entusiasmada en la búsqueda del chico.

El diálogo que se reproduce a continuación con el policía entrometido de la par -y que es uno de los encargados de buscar a Franco- es textual.


- Ponga por favor en la denuncia que la intimidación ocurrió horas después de que la publicacción de un artículo

El tiempo de las tormentas

La tormenta de finales de noviembre nos hundió el pozo ciego, que ya tenía más de 20 años y que mirábamos de reojo cada tanto, preguntándonos cuánto más iba a  aguantar. 

Cacho dijo que comprando los materiales y consiguiendo que Juan deje una semana de jugar a la pelota lo iba a componer, pero que había que tener unos tres mil pesos de entrada. Y como yo cobro aguinaldo, pensé que para enero la cosa ya iba a estar marchando. Mientras tanto, las necesidades, al baldío. 

La muerte del poeta


Todos caminaban en silencio la mañana que partió el poeta, con el respeto que se guarda a los muertos, con el peso del trabajo encima y la tristeza de la pluma muerta. El pueblo amaba su poeta hasta los huesos, y así se lo hizo saber el día del entierro, ofrendándole cuadritos con su imagen borrosa y alguna frase genial que él había escrito en vida.

Así llegaron caravanas al funeral, munidos cada uno de una genial creación, a cuál más primorosa que la otra. Y cuando el uno miraba el cartel del otro, y observaba el propio, lamentaba no haber escogido otra oración para homenajear a su poeta, algo más profundo, una más extensa, más desconocida.

Fue el propio enterrador quien dio la voz de alerta. Una muchacha, de indudable apariencia vanidosa, osaba apretar contra su pecho

El error de Dios

A Guillermina todo le cuesta más, excepto la felicidad.

Cuando tiene ganas de hablar, abre demasiado la boca y se concentra en cada consonante, pero sólo las vocales le salen bien. A veces agrega una i donde no va.

Cuando ve a un señor vestido de blanco, llora, porque cree que es un doctor. No habla nunca, pero cuando escucha la palabra hospital dice siempre “A mí no”. Y no se calma hasta que uno la convence de que a ella no.

Sus amigos son todos grandes: la mamá, el papá, los abuelos, los tíos, la psicóloga, la fonoaudióloga y la maestra integradora. Va de terapia en terapia y conoce más neurólogos que los que vio una persona común en toda su vida.

Dicen que Guillermina es diferente a los otros chicos, porque

Magdalena en carne propia

A Magdalena le avisaron por la mañana que Camilo había aparecido, destrozado a medias por el mar, que la corriente lo había
llevado hacia la playa junto a un montón de hierros retorcidos y aún ardientes. Y la gente salió al Malecón con flores de las pocas que tenía, a despedir a Camilo, a decirle que descanse en paz, que Dios y Fidel continuaban su obra. “Yo no salí. Nunca le fui a tirar flores a Camilo. Yo, más que nadie en esta isla, he sufrido en carne propia los errores de la Revolución”.


El cuerpo de Camilo Cienfuegos no apareció jamás. Tampoco el avión que lo hundió en el Caribe, ni las razones de su muerte. Cuando la Revolución estaba cerca y Magdalena era niña, las leyendas de la Sierra se esparcían por el barrio con más potencia que las novedades de la chusma. Apenas recuerda la entrada de Fidel a La Habana Vieja, los festejos en las calles, las botellas de ron haciendo estragos entre sus tíos, las mulatas bailando y el feriado eterno de ese año nuevo. Pero sí

Consejos para leer hace 15 años

Limpiá los cables. Los cables, cuando pasan los años, ya son imposibles de limpiar. Las ollas también.

No subestimes el poder de la intemperie. 

No sientas culpa por cambiar de novio. Todavía no aprendiste a vivir en soledad y el recuerdo de tanto amor te va a hacer sonreír. 

La cerveza engorda. Repito, la cerveza engorda.